Insomnio

Esta escultura combina una figura de ojo abierto modelado en plastilina con una mano de alambre que, desde fuera, lo mantiene forzadamente abierto.

La mano delgada, metálica, casi invisible sostiene el párpado superior, impidiendo que se cierre, como si el descanso fuera un acto prohibido.

La obra simboliza el insomnio como lucha corporal y mental, una tensión constante entre el cuerpo que desea cerrar los ojos y una fuerza externa o interna que lo impide.

El uso de plastilina, un material maleable y blando, contrasta con la rigidez del alambre, sugiriendo la fragilidad de quien sufre esta imposibilidad de dormir frente a una fuerza persistente e inflexible.

Es una metáfora visual del agotamiento sostenido, de la vigilia no elegida, y de cómo la mente puede convertirse en su propio tirano.

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