Un proyecto de diseño crítico sobre consumo, infancia y explotación visual
Felizimal es un producto ficticio que explora los límites éticos del diseño y la comunicación visual dirigida al público infantil. Se presenta como un zumo natural, vitaminado, especialmente pensado para niños. Sin embargo, lo que realmente destaca y perturba es su envase: el packaging reproduce el cuerpo entero del animal del que proviene el sabor. Un cerdito para el zumo de fresa, un tucán para el de frutas tropicales, una vaquita para el de plátano con leche. El envase es colorido, simpático, anatómicamente reconocible, diseñado para ser abrazado, coleccionado, deseado.
Este proyecto propone una mirada crítica al uso de la imagen animal como reclamo de ternura y autenticidad. En Felizimal, el animal no solo es imagen decorativa, sino contenedor literal del producto que dice representar.
El eslogan, aparentemente inofensivo, es una ironía directa: expone cómo la industria del marketing infantil mezcla afecto, entretenimiento y naturalidad para justificar prácticas de consumo.
