Este cartel propone una metáfora visual poderosa para abordar uno de los fenómenos medioambientales más alarmantes de nuestro tiempo: la desertización. En el centro de la imagen, un hipopótamo —animal asociado al agua, la abundancia y los humedales— comienza a deshacerse en arena, como si su cuerpo se erosionara lentamente bajo el peso de un entorno cambiante y hostil.
La elección del hipopótamo no es casual:
Su transformación progresiva en granos de arena simboliza la pérdida de biodiversidad, la fragilidad de la vida frente al cambio climático, y la forma en que la desertización no solo modifica los paisajes, sino también borra presencias, cuerpos y memorias.
Más que un simple cartel informativo, esta pieza actúa como un grito silencioso. Nos invita a reflexionar sobre la relación entre humanidad y entorno, y cómo los efectos de la desertificación avanzan de forma invisible pero constante. Lo que antes fue agua y vida, ahora se transforma en polvo y ausencia.
